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jueves, 22 de febrero de 2018

Creando los espacios para mi bebé de un año

Nos encanta cómo ha quedado su habitación.
 
Una de las cosas que tenía claras para montar su habitación era que tuviese varios espacios diferenciados y que tuviese juguetes y cosas a mano, que fuese ella misma quién pudiese elegir con qué, cómo y cuándo quería jugar. Que tuviese acceso libre a ellos.
 
Y podemos decir que ha sido todo un éxito.
 
Un éxito porque ella es la que va directamente a su habitación y pide que le abramos la puerta cuando estamos en el salón, con la caja de juguetes que hacen ruido y cositas varias (casi todo regalado y cajas, botellas, envoltorios, maderas... en plan reciclado) que ya ignora. Tiene su balda de libros en el salón a la que acude cuando estamos comiendo o viendo algo en la tele e ignora bastante la televisión (por suerte para nosotros, que nos preocupaba mucho), la caja del nuevo router del wifi y unos bolsos que nos regaló Iberia en nuestro último viaje largo, pero ahora su nuevo entretenimiento en su habitación. Y nosotros también casi hacemos vida allí, tanto el padre por las mañanas como yo por las tardes, sin tele, sin distracciones, solo la niña, las cosas y nuestra atención, a parte de sus horas de calle, casa de los abuelos y parque diarios, donde alucinamos con cómo evoluciona cada día, a sus 13 meses y medio, corriendo casi, subiendo escalones de pie, solo sujeta y dependiendo del tamaño sin ayuda, apenas pide ayuda para hacer cosas que dos días antes no se atrevía si no le dábamos la mano, sabe situar algunas partes del cuerpo, juega con la gata y la acaricia con delicadeza...
 
Desde que comenzó a caminar a los recién cumplidos 11 meses sin apoyo, ha ido evolucionando rápidamente y estábamos tardando en montar su cuarto. En parte culpa de tanto viaje (EstocolmoJapón, Mallorca) y por falta de tiempo en casa, ya que estuvimos un par de meses, coincidiendo con su adquisición de la marcha sin apoyo, sin rutinas y sin ganas de hacer nada en casa y con invitados cada poco tiempo utilizando su habitación como cuarto de invitados.
Le he ido poniendo rincones esporádicos en el salón, como disfraces/texturas, construcciones, tecnología (teclados, móviles viejos), pero nada mejor que estén todos recogidos permanentemente en su habitación.
Le encanta esconderse
Le pirra tirarse al suelo y quedarse ahí minutos sin hacer nada, a veces se esconde así, otras descansa.
Disfraces y telas en el salón
Así que la semana pasada aproveché el fin de semana para adecuar por fin un espacio específico para alejar a la niña del salón y a nosotros del abuso de la tele de fondo, que se acomodara y se sintiese segura en ella y comenzar con la que hemos denominado "Operación Cama", y es que nuestra cama de 140cm se está quedando pequeña y en unos meses nos gustaría que ya durmiese en su habitación. Lo que hemos empezado a dormirle allí las siestas, ahora que aguanta hasta 1-2 horas sin llorar por no agarrarse a la teta a la mínima que se mueve. Con el tema de la lactancia es complicado, por la noche ni lo planteo llevarla, puesto que está en una fase de gran demanda otra vez, pero dejarle dormir allí durante la siesta me permite poner en orden el salón, la habitación, la cocina... siento que tengo más tiempo para mí, ¡incluso he visto algún capítulo de Vikings entero y sin interrupciones! Y cuando aguante más tiempo sin tanta demanda nocturna, podemos empezar a probar a dejarla allí un rato, al menos hasta que se despierte la primera vez, y poco a poco ir dejándola más tiempo. No sé, es una teoría sobre cómo podríamos llevarla lo más respetuosa posible.
 
Además no existe riesgo a que se haga daño al caer de la cama (como en nuestra cama, que es más alta que ella, tiene cajones enormes), y sabe subir y bajar ella sola sin ayuda. Es más, he ido a ver qué tal estaba tras media hora sin pasar, y me la he encontrado riendo y cantando, boca arriba, dándose golpes en el pecho como cuando le contamos el cuento del gorila y le cantamos "y como los gorilas, uh uh uh...". Sin llorar, sin buscarnos, sin necesidad de llamar la atención... cómoda, a gusto y sin miedo alguno. Además que las gatas le hacen mucha compañía.
 
Como solo llega hasta la 3ª balda/caja, por ahora, he puesto todo en esas tres. El resto tendré que ir buscándole sitio según crezca o aprenda a subirse a la silla para llegar al lugar donde almaceno las cosas que no sé dónde meter (botes y botes de colonias, champús y geles, cremas, etc., regalados y de muestras que no utilizo ni creo que utilizaremos jamás).
Una gata a sus pies, vigilante, atenta. Cariñosa.
El espejo del cabecero lo queremos poner en la pared derecha, pero nos faltan los enganches,
que compraremos este fin de semana. Los cojines, peluches y caja tapan cable de internet
(que está ahí el enganche) y el radiador, y una lamparita al lado del cabecero.
Su favorito es el rincón de lectura en el parquecito, donde se sienta a pasar páginas una y otra vez de todos los libros y nos acerca para que se los leamos. Me tumbo en la cama y le pido que suba y lo leemos juntas. Se sube, gatea hasta la altura de mi pecho, se tumba sobre mi hombro boca arriba y pasamos las páginas juntas mientras se los voy contando. Nos encanta.
 
El libro de goma eva, regalo hecho a mano por mis compañeras de clase de Magisterio Infantil,
le encanta porque tiene una muñeca a la que puede vestir, desnudar y cambiar de ropa,
también tiene otras texturas y piedrecitas brillantes.
 
La silla es su juguete de arrastre.
Una amiga y yo les hicimos a nuestros bebés unas cometas de viento Waldorf.
La caja rosa está llena de telas, bolsos, cinturones, faldas, pañuelos,...
Con su caja de móviles viejos (sin baterías, nunca dentro, son tóxicas).
También abre los cajones del armario (puertas negras de pizarra) y saca toda su ropa, pero a veces también la mete (a su manera). Así que cuando duerme la siesta también me dedico a recolocarla.
La caja naranja tiene botellas de plástico, botes metálicos, cajas de cartón.
La caja negra tiene construcciones de silicona y de madera:
 
Toda su habitación es made in Ikea, por si a alguien le gusta algún mueble, a mí me encanta porque no sale caro y tiene bastante variedad de juguetes de madera y construcciones que nos encantan.
 
Además ahora también le ha dado mucho por limpiar, coge un pantalón y se pone a quitar el polvo de los muebles y cosas. También coge la escoba y la pala. Así que un día de estos le compraré para dejar en su cuarto productos adecuados a su tamaño y sin estar previamente sucios de polvo, de arena de las gatas, pelos y demás, que hemos de ir corriendo a lavarle cuando le da por espolsar la escoba con las manos.
 
Y he de decir que estoy súper contenta con los abuelos que tiene. El rato que pasan con ella prefieren irse al parque y enseñarle partes del cuerpo, a decir con el dedo cuántos años tiene (y como un resorte levanta el dedo índice riéndose) y cantándole todo el día.
En mi caso, ahora le encanta que le acaricie. Disfrutamos mucho del momento "cambio de pañal". En el salón o al entrar en casa si le noto el pañal muy meado o se ha hecho caca, le digo: "vamos a cambiar el pañal", y se va directa a su cuarto, le digo "ponte ahí" y se tumba en la alfombra y empieza a tirar del body pidiendo que se lo quite y le cante. Entonces voy acariciándole y dándole pellizquitos (ya sabéis, de los que no duelen) en la barriguita, espalda, axilas (le pirran las cosquillas, se retuerce y nos reímos muchísimo), muslos, culito, piernas..., nombrándole las partes del cuerpo, y ahora ya se señala los muslos, rodillas, pies, manos, cara, pecho (haciendo el gorila, graciosísima)... es súper enriquecedor verla evolucionar y cómo se va quedando con todo. Y siempre que haya contacto físico lo siento todavía más motivador, ya que le gusta a ella y me gusta a mí. ¿A quién no le gusta que la persona que quiere le dé un abrazo o acaricie la espalda?
 
En cuánto a la alimentación, come exactamente lo mismo que nosotros, no hacemos comida a parte para ella, lo que significa que en nuestra casa comemos mucha fruta, mucha verdura, todo cocido, guisado, a la plancha, al vapor y al horno y se evitan las grasas, azúcares y las tentaciones, en especial delante de ella. Como viajamos tanto, lo mejor es el pecho y el baby led weaning (BLW), puesto que ir con un pasapurés allá donde vamos... como que no. Y no tenemos que estar con adaptaciones de ahora purés, ahora trozos, ahora... pues ya come todo en trozos, se lleva ella la cuchara a la boca (acierta al 40-50%) y le ayudamos otro poco. Limpiamos muchísimo... pero gente que la ve no se cree que tenga 13 meses. Y yo pienso que es lo más normal, si se le deja y no te da pereza limpiar después, es normal que durante un tiempo manche todo, pero si no se la deja practicar porque se le da todo hasta casi los dos años algunas veces (en la escuela infantil le he llegado a dar purés a un niño de tres años, porque no sabía coger la cuchara y se negaba incluso a comer cosas que no fuesen trituradas), pues no nos apetece, preferimos dejarle a mano todo lo que se pueda, adecuado a su momento evolutivo, claro. Un cuchillo no, pero una cuchara... ¿Qué problema hay? Golpea la mesa, prueba a coger, tíralo encima o al suelo...

Cuando mi bebé hace alguna cosa que pudiera llegar a molestarme en otro contexto, siempre me hago estas preguntas:

a) ¿Está poniendo en riesgo su vida o la nuestra?
b) ¿Está rompiendo algo?
c) ¿Si le digo que pare es peor lo que hace que hacerla llorar? Total, se va a cansar en un minuto. Y hay cosas más efectivas:

Cuando golpeaba la cristalera no le decía que parase, me ponía a su lado y acariciaba la cristalera diciéndole que así era mejor porque no se podía romper. Hace tiempo que no golpea la cristalera, si no que pasa la mano (y ahora también una servilleta, trapo o prenda de vestir, puesto ha comenzado su etapa de limpieza). ¿Es mejor enseñarle a ser delicada, corrigiéndole, u obligarla a dejar de hacer algo que a ella le da placer?

Y esta es mi reflexión de hoy. Acepto sugerencias para añadir o por qué no os gusta algo de su habitación, consejos, etc.

Un saludo y tengo que hablar de Cereza en los viajes, que han sido muy emocionantes, lejanos y maravillosos.

jueves, 6 de julio de 2017

¿A qué juego con mi bebé durante los primeros 6 meses de vida?

Quizás muchos estaréis cansados (¡¡e incluso saturados!!) de ver cómo aparecen en casa sonajeros, cuentos, peluches, más cosas que hacen ruido, muñequitos...


En nuestro caso, creo que solo hemos comprado un 10% de lo que posee nuestra hija y yo consideraba esencial:



En nuestro caso, desde que nació nuestra hija, a la que voy a empezar a llamar por aquí: Cereza....

Desde que nació Cereza, en el primer momento que me quedé a solas con ella en la habitación del hospital, esa primera tarde que la sostuve entre mis brazos, le canté. Me sentí sumamente extraña. Le había cantado a otros bebés en la escuela infantil, ancianos, adultos, jóvenes, incluso en el teatro del Hospital Niño Jesús he cantado a niños súper agradecidos, pero jamás había cantado a un recién nacido. Y que ese recién nacido fuese mi hija me hacía sentir tan rara que me puse hasta nerviosa.

¿Y si no lo estaba haciendo bien? ¿Y si desafinaba? ¿Cómo iba a sentir mi bebé gusto por la música en un futuro si le rompía los tímpanos a cada desafine de mi basta voz?

Pero ahí estaba yo, cantándole Para dormir a un elefaaaante, se necesita un chupete gigaaaante, un sonajeeeero de coco, y saber cantaaaar un pooooco! Y fue un momento tan íntimo y me hizo sentir tan especial con la nueva miembro de la familia, que todavía hoy se la canto con cariño, incluso cuando llora en el coche y no se calma y se la canto a pleno pulmón desesperada para que en algún momento me escuche y siga el hilo histriónico de mi voz para poder bajar el volumen y volver a parecer un ser humano que simplemente canta mal especial.


BEBÉ DE 1 MES. Durante el primer mes de vida nuestros momentos con ella se definirían como:

  • Cogerla en brazos, mucho. Muchísimo. Cuna solo cuando estaba tranquila o dormidita. Comía sobre nosotros porque quería casi todo el rato pecho y brazos, y como no queríamos que llorase y solo se calmaba así, pues adelante.
  • Cantarle. Yo le cantaba y me inventaba canciones una detrás de otra. Cambiaba las letras. El padre también. La abuela. Todos le cantábamos, la cogíamos en brazos y la acunábamos hasta dormirla o relajarla sobre nuestro pecho cantándole. Me parece una de las formas más tiernas y bonitas de relajar a un bebé, y me encantaba que toda la familia participase en esa experiencia. Cereza ha sido muy agradecida con eso desde que nació, y nos hemos aprovechado bien estos meses para darle todo nuestro cariño, expresándolo en forma de abrazos, caminar con ella (en brazos y porteo), besos y masajes/caricias.
  • Contarle historias. Hablarle mucho. Da igual que no entienda las palabras. Entienden el tono. Le contábamos historias, chistes, cuentos inventados, anécdotas. Le comentaba qué le hacía o preguntaba si quería algo que iba a hacerle: ahora voy a cambiarte el pañal...¡ala! cuánto piiiiiiiiissssss, ¡ala! cuánta ca-ca (exagerando la voz), ¿quieres teti?, ¿quieres que te ponga la ropita? No pasa nada, te vestimos rápido y ya verás qué pronto terminamos y vamos a ver a la abuela (lloraba -y llora- cuando le vestimos-desvestimos, así que era pregunta y respuesta).
  • Ducharnos con ella. Para mí ese momento era y es de los más bonitos que comparto con ella. Desde recién nacida no la bañamos. La habremos bañado apenas 4 veces en una Tummy Tub que nos regalaron (yo quería una bañera pequeña, que apenas ocupase espacio -baño minúsculo- y que pudiera reutilizarse para almacenaje). No le tiene miedo al agua y hasta su primer baño de piscina a los 5 meses conmigo fue súper emocionante y positivo. A nuestra hija le pirra el agua, y uno de los motivos es que los momentos de agua los ha vivido desde un punto seguro y positivo junto con sus figuras de apego.
  • Ponerle cosas a su alcance. Un móvil en la cuna, un muñeco mantita de esos (nos regalaron 6...), un sonajero (hasta los 2 meses Cereza no tuvo)...En un principio no los coge, pero sí puede tocarlos, familiarizarse.
  • Pasear mucho con ella. Ya sea en el carro (cuco) o porteándola (casi siempre). El simple hecho de salir a la calle a dar un paseo es positivo. Aunque no enfocase, el sonido de las voces, nuestras y ajenas, las luces del centro comercial, la visión de los árboles y el cielo desde su punto de vista, que no sea solo el techo de casa o los barrotes de una cuna o mamá sentada frente al televisor...El contacto físico y el tono muscular del bebé se ve muy favorecido con el porteo. Cereza no tuvo cólicos ni problemas con los gases, y seguramente el porteo favoreció mucho ese aspecto (o simplemente es que es de esos bebés que nacen sin ese problema).





BEBÉ DE 2 MESES. Durante el segundo mes de vida, podíamos hacer más cosas, a lo anterior, añadimos:


  • Como seguía el movimiento, le pusimos un móvil en la cuna. Uno sencillo de peluches de colores que si le dabas cuerda sonaba la canción de cuna por excelencia.

  • También una manta con móvil, de esas de texturas y peluches colgando. Así pasaba más tiempo en el suelo y menos en la cuna.
  • Acercarle más a los animales. Durante el primer mes nuestras gatas se acercaban poco, y vetábamos que entrasen en la habitación y se subieran a la cuna (que dejábamos en el salón, ya que Cereza duerme con nosotros desde el primer día), pero al familiarizarse con ella y empezar a dejar la puerta de la habitación despreocupadamente abierta, las gatas pasaban cerca de Cereza y ella podía tocarlas. Podía sentir su calor, la suavidad de su pelaje, e incluso ver que se movían, ronroneaban y se tumbaban al lado. En nuestro viaje a Mallorca (donde reside mi familia), todos en mi familia tienen perros (y de los grandes) y gatos, y dejábamos que los perros la olieran e incluso le dieran algún lametón. Dedicaré una entrada a hablar sobre los beneficios de la interacción entre bebés/niños con animales, me parece tan esencial que basé mi proyecto de fin de curso en este tema.
  • Cada día ponerla un momento boca abajo. O tumbada encima mirando hacia el pecho. Para ver si levantaba la cabeza. Semana tras semana veíamos cómo aguantaba cada vez más. No se agobiaba al estar boca abajo. Solo eran unos segundos. He de decir que Cereza desde que nació (41 semanas) tenía mucho tono muscular, la cabeza la aguantaba un poco erguida y el pediatra nos dijo que tenía mucha fuerza. Luego en la revisión del primer mes nos preguntaron si estaba de 3 meses porque seguía el sonido, el movimiento y cuando la abrazaba sobre mi pecho, se separaba con sus brazos y giraba la cabeza, sosteniéndola perfectamente bastantes segundos, buscando de dónde venía el sonido. Era alucinante.

BEBÉ DE 3 MESES. En su tercer mes de vida:



  • Aumentamos el tiempo de ponerla boca abajo. Sostenía la cabeza desde el segundo mes, y no le incomodaba esa postura. La giraba de un lado y al otro y así jugábamos, mientras le acariciaba y le cantaba. No lo hacía en plan gimnasia y estimulación temprana, simplemente jugaba con ella de manera física, con masajes de por medio y mucho contacto físico mientras lo hacía.
  • Le encantaba el movimiento y un poco la brusquedad, así que jugábamos a "te-rre-mo-tooooooooo" y hacíamos temblar la cama o a ella suavemente, el carrito de un lado a otro, se reía tanto que no podías evitar reírte con ella.
  • Empezaba a pedir estar sentada, aunque no se sujetaba en esa postura. Era una pelea continua porque sabes que no es la postura adecuada si no se sostiene, pero lloraba tanto que al final cedíamos y al estar siempre encima nuestra (no tenemos ni hamaca ni nada para reclinarla y dejarla ahí y llevarla por toda la casa o fijarla en un sitio), pues la reclinábamos sobre nosotros y la sentábamos como pedía el mínimo tiempo.
  • Empieza a llevarse objetos a la boca sin ayuda. Fue una alegría ver cómo se llevaba la mantita peluche a la boca y empecé a darle los cuentos para que rechupeteara y maltratara (de tela y texturas). Y se emocionaba arrugándolo y llevándoselo a la boca un buen rato.
  • Le encantaba ya un cuento de dinosaurios de solapas que al abrirlo salía el dinosaurio del libro. Se lo leía con voz tan exagerada que me miraba y se reía. La verdad es que es un placer contarle cuentos a un bebé. Se lo leía por encima durante el segundo mes, pero en el tercer mes ya le notaba más interactiva.
  • Luces en la oscuridad. Tenemos una lámpara de estrellitas que iluminan la habitación como si fuese el cielo nocturno. Al reflejarlas en el espejo la habitación (media pared) se iluminaba el doble y parecía que no tenía fin, movíamos la lámpara y Cereza seguía las estrellas por toda la habitación boquiabierta. Podía pasar un buen rato hasta que se cansaba.
  • Manualidades con bebé. Estaba matriculada en la universidad de varias asignaturas y en una de ellas me dejaban llevar a Cereza. El profesor la llegó a utilizar de ejemplo y modelo para dejar sus huellas con técnicas creativas. Así que tengo varias huellas de ella y trabajos con ella de modelo.

BEBÉ DE 4 MESES. Su cuarto mes de vida fue mucho más entretenido, lo mejor de que vaya avanzando en su desarrollo es que se pueden hacer bastantes más cosas, sin dejar de lado lo que ya haces, simplemente vas añadiendo:


  • Ruido. Sonajeros, libros, objetos golpeando... provocaba distintos sonidos, hablaba en distintos tonos de voz (agudo, grave) y volumen (bajo, alto), onomatopeyas...Se quedaba embobada aunque pareciese que no se enteraba de nada, porque al variar volvía a llamarle la atención el nuevo sonido.
  • Girarle de lado a lado. Estaba empezando a girarse hacia un lado, así que la iba girando mientras jugaba con ella (siempre hablándole, riendo y con contacto físico). Se agobiaba cuando se giraba ella sola, porque no podía volver a ponerse boca arriba, así que la ayudaba a volver y la volvía a poner de lado y hacia arriba, para que poco a poco viera que no pasaba nada.
  • Hacer cosas de mala madre. Al interactuar más y dejarse hacer más cosas, le pinté cejas. Sí. Lo siento. Soy así de mala. Le pinté la cara y me reí mucho.
  • Salir mucho más. Empezaba a sentir predilección peligrosa hacia la tele y el móvil cuando lo tenía cerca de ella, así que fuera pantallas. Estaba todo el día fuera y cuando no sabía donde ir iba a casa de la abuela (dos calles más lejos), y si yo ya no tenía ideas para hacer con Cereza, la abuela las tenía: jugar, cantarle, brazos, besos, masajes, peluche de patito que le encantaba cuando hacía cuak cuak cuak (qué tendrá ese peluche)...la verdad es que la abuela paterna de Cereza es la mejor abuela que puede tener. No para de hacer cosas con ella, y las que se muere de ganas por empezar a hacer (me pregunta cuándo puede empezar a enseñarle a pintar -está impaciente- y quiere llevarla a yoga con ella...). También salíamos mucho más porque estaba en una etapa que no conseguía dormir la siesta, así que me la colgaba en la mochila y me iba dos horas al centro comercial y por la calle a dar vueltas mientras ella dormía.
  • Acercarle alimentos. Observé que Cereza se quedaba ensimismada mirándonos cuando comíamos, así que cuando era verdura o plátano o algo sano (si era una tableta de chocolate -estoy enferma- evitaba mostrarle lo gorda que me ponía), se los mostrábamos e incluso dejaba que los oliera. Aunque los alejaba en cuanto alargaba la mano. Así sabíamos que sentía ya curiosidad por la comida, aunque era demasiado pronto para dejarle coger.
  • Cuchara de madera de la cocina. Qué tendrán las cucharas de madera que se vuelven locos...
  • Papel. Le encanta romper papel. Tirar del mantel. Chuparlo. Le daba la publicidad al sacarla del buzón y al llegar a casa la tiraba hecha trizas. Me ahorraba el romperla yo durante la subida en el ascensor.

BEBÉ DE 5 MESES. A los 5 meses de vida tuvo un cambio de comportamiento, las rutinas empezaron a ser mucho más marcadas. Las siestas más largas. Las noches más largas también. Con la llegada del calor Cereza estaba mucho más adormilada (en eso nos parecemos bastante):

  • Iniciamos la alimentación complementaria. Me tenía que incorporar a trabajar en unas semanas, así que quería hacer su primer acercamiento a comida que no saliera de mi pecho. Me vi un curso online de BLW en Bitácoras, de Julio Basulto y me quité un poco el miedo, pero Cereza no estaba muy por la labor de comenzar con esta alimentación, así que lo único que hicimos fue dejar que cogiera los alimentos y ya. Se los llevaba a la boca y vomitaba las primeras veces como si se fuese a morir, así que simplemente le dejábamos experimentar. Ya comería, no había prisa. Los cereales con leche materna y agua tibia tomaba dos sorbos y a correr, la fruta la guarreaba entera y solo la probaba, le dimos un par de cucharadas de potito tanto casero como comprado y bien, pero ya está, dos cucharadas (que ella se llevaba a la boca, nunca obligarla a comer).
  • Su primera vez en la piscina. Sí, estaba súper nerviosa para ver cómo reaccionaría, ya que en uno de nuestros viajes en un hotel lloró en la bañera muchísimo (recordad que solo nos duchábamos con ella), así que tenía miedo de que temiera la visión de tanta agua...¡¡Pero qué equivocada estaba!! El agua fría, un calor horrible en el exterior y una niña con ganas de refrescarse con mamá. Me metí primero en el agua y mi amiga me la pasó, primero le mojé los pies, siempre mirando hacia mí y sonriéndole, diciéndole que no pasaba nada. Luego poco a poco le remojé el resto del cuerpo con el agua de la piscina (la de la ducha antes de entrar salía caliente), y ya la metí hasta el cuello. Su primera reacción fue de sorpresa y pensé que algo negativa, así que la miré riendo y de repente se empezó a reír y a gritar como una loca energúmena. Sigo sin saber si fue una experiencia positiva o negativa ese rato, pero luego se relajó y dejó que la metiéramos en el flotador de bebés y a pasearla por la piscina. Movía las piernecitas y estaba súper relajada (se quedo medio dormida en el flotador, y al cogerla empezó a buscar teta todavía dentro de la piscina). Lo mejor del agua es que se pega luego una siestecita a la sombra que da gusto.
  • Su primera vez en la playa. Volvimos a Mallorca a ver a la familia y la misma reacción en la playa. Se lleva las manos a la boca y toma toda la sal y yodo y cosas que pueda tener el agua, pero bueno, lo hace también en la piscina y la ducha y no puedo atarle las manos. Que experimente. Y lo mismo, agotadita y siesta rica.
  • Juega e interactúa más con las gatas y los perros. Desde el cuarto mes les agarraba fuertemente y tiraba del pelo. Pero en el quinto mes les tiraba mucho más fuerte y se quedaba rato siguiéndoles y jugando a tirarles de las patas, orejas, cola... cuando se tumbaban al lado. Los animales son tan pacientes con los bebés, alucinante. Tenemos que aprender de ellos muchísimo. El pitbull de mi amiga (la de la piscina) es súper-protector con Cereza y es increíble verle cerca en el sofá, el suelo, sobre nosotras...y el perro observándola y lamiéndola como si fuese su propia cría. Y siempre, siempre, siempre con los ojos de los adultos encima. Me fio de los animales, pero siempre vigilando.
  • Cesto de los tesoros. Acercamos a Cereza a que toque madera y sus diferentes texturas y formas. Todo lo que haga soniditos y tenga texturas de la casa lo ha hecho suyo y le encanta.
  • Se aguanta sentada y la ponemos en esa postura. Aunque no consiga ponerse ella (hace el amago en plan abdominal eterno y sobreesfuerzo hasta agobiarse), como la sentamos en la trona tanto para comer ella como nosotros (ya no cabe en la minicuna ni aguanta tumbada), ya no come encima nuestra, pero sí pasa sobre nosotros el resto del día si estamos en el sofá.
  • Se gira. Mucho suelo. En la cama gira de un lado a otro sola, hace la croqueta, da varias vueltas hasta casi caerse. Desde el cuarto mes dormimos con una barrera porque ya se giraba, pero ya voltea y revolotea. Se arrastra para llegar a la gata, al peluche, a la almohada, a la barrera y al final de la cama. Hay que tener un cuidado brutal. Hace amagos de levantarse para gatear pero no tiene fuerza todavía.
  • Lucha para no ponerla de pie. Cuando por fin tiene un desarrollo más en dirección al gateo, es intentar sentarla sobre nosotros y ponerse haciendo fuerza de pie, y son verdaderas luchas para sentarla. A veces la tumbo boca abajo solo para que deje de ponerse de pie y ella sola se entretenga dando vueltas.

BEBÉ DE 6 MESES. Ya en su sexto mes de vida, que es ahora, lo que hacemos es seguir con la lucha de que no se ponga de pie, la alimentación complementaria está siendo un éxito, aunque me sigo sacando leche en el trabajo y es la que toma al día siguiente (más la congelada para emergencias o no baste), come bastante fruta, cereales, trozos de pan y frutas. El padre, que es quien cocina en casa, le deja coger alimentos crudos para que experimente sus texturas, peso y sabor chupeteándolo, casi toda la comida se la dan con mi leche, ya ha empezado con las verduras cocidas también (calabaza, zanahoria, patata). Es genial ver cómo avanza.
Ya hemos comprado una alfombra para dejarla en el suelo y explore con su arrastre.
También hemos desempolvado vasitos para apilar. Y seguimos con los cuentos, canciones y todo lo dicho anteriormente.
Cu-cu Tras!! Se ríe un montón cuando apareces después de desaparecer tras la puerta, el sofá, la cama... Y es graciosísimo ver cómo te busca cuando preguntas ¿dónde está mamá?

Y hasta aquí puedo leer, porque tiene 6 meses y una semana. A ver cómo avanza el mes y qué más cosas hacemos con ella. De momento todo es experimentar, cuentos, canciones, contacto físico, porteo y salir mucho.

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